Pasión

16/07/2013 — 13 Comments

Voy a partir siendo lo mas sincero posible, me da un poco de miedo hablar sobre la pasión por que es un tema tan poderoso que creo que inevitablemente voy a hablar de cosas muy personales, no me refiero a anécdotas o situaciones, me refiero a sentimientos.

No se muy bien por donde empezar, generalmente escribo una versión del post que quiero hacer y luego voy cambiando varias veces lo que escribo, para hacerlo más entretenido y dinámico, pero ahora estoy escribiendo directamente desde WordPress y desde aquí hasta el final, es la primera y única versión de este post, dicho eso, comenzaré. (Puede que quede malísimo, pero ustedes serán los jueces).

 

Desde chico he sido sumamente bueno para probar cosas, en todo tipo de circunstancias, esto me ha dado entre quienes me conocen una especie de fama de “weón que no termina nada de lo que empieza” y eso es básicamente porque desde mi niñez  he querido ser todo y hacer todo. Dentro de mi lista de cosas que “he sido o soy” están: karateca por un día, basquetbolista (hasta que fui a probarme a la UC y caché que no tenía talento alguno), guitarrista clásico (aprendí a leer música y se me olvido), guitarrista de un grupo de música, vocalista de un grupo de música, bajista de un grupo de música, jugador de volleyball, chef se sushi, chocolatero, vloguero, guionista, diseñador web (uno muy malo por cierto), y muchas más que no recuerdo. El temas es, y aunque suene absurdo, lo hice porque quería encontrar algo que estuviera feliz de hacer por el resto de mi vida…

 

Creo que hay distintas etapas en la vida y cada una lleva experiencias fabulosas, por eso no veo el problema en probar la mayor cantidad de cosas posibles, creo fielmente en que encontrar lo que te apasiona es un camino donde encontrarás mil cosas que te llaman la atención, otras mil que te serán muy fáciles de hacer y un par de cosas que no te gustan pero tendrán muy buena paga económica. Pero hay sólo una, que será la que definirá tu vida por siempre.

 

Cada vez que pienso en lo que la gente hace para vivir me pregunto ¿Cuántos de ellos lo hacen con gusto y no por necesidad o costumbre?

 

Siempre he tenido un enorme temor a terminar haciendo algo que no me gusta por el resto de mi vida. Este miedo nació al ver a mis viejos trabajando en algo que yo creía que no les gustaba. Mi viejo no terminó su carrera en la universidad porque mi mamá quedo embarazada de mi hermano mayor y por esto yo pensé que nunca ha hecho lo que le apasiona. Un día le pregunté, estábamos de vacaciones y era una conversación nocturna que tuvimos después de un asado familiar. Lo que me contó y lo que entendí ahí me hizo cambiar la perspectiva de muchas cosas. Entendí que lo que queremos o planeamos hacer con nuestras vida puede dar un giro enorme, porque siempre aparecen cosas nuevas que dejan completamente de lado cualquier plan y pasan a ser motivo de tu devoción diaria por el resto de tu vida. Desde ese momento creo que sin importar qué es lo que te apasiona, siempre que tenga por motivo la felicidad de otros por sobre la tuya y disfrutes eso, podrás hacerlo por el resto de tu vida de manera mágica.

 

Cada cierto tiempo nos encontramos con personas de este tipo, gente que decide estudiar medicina no por las lucas, gente que dedica su vida a ser monitores sociales o gente que dedica su vida al entretenimiento, para darles un momento de alegría a otros. No es tarea fácil, por ejemplo a mi me encanta ser “comunicador”, ya sea haciendo videos, escribiendo en este blog o tuiteando, pero hay muchas cosas alrededor que a veces te alejan de eso, como que se te suban los humos a la cabeza o peleas de ego. Me encantaría llegar a un punto en mi vida donde pueda decir que lo que hago lo hago con pasión absoluta, pero por mientras cada vez que conozco a alguien así me aferro, no sólo porque son buenas personas, sino porque cada acción que ellos hagan será tan devota que si tengo suerte me hará tomar la decisión de irme por ese camino.

 

Por fin tengo tiempo para escribir! Y he decidido contar la historia de por qué me dicen “Cooper”. Me lo han preguntado un par de veces, y aunque la historia de “Por qué” no es tan fantástica, la razón de por qué tuve que ponerme un sobrenombre es, creo yo, bastante entretenida. (Aunque ustedes serán los jueces de eso).

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Todo partió el año 2001 (1ro medio) cuando estaba en el colegio y con mis amigos teníamos demasiado tiempo libre. Al principio lo gastábamos haciendo bromas entre nosotros, pero después nos dimos cuenta que hacerle bromas a los demás era más entretenido aun.
Partimos cambiando los almuerzos de los alumnos de otros cursos, llamando para hacernos pasar por apoderados enojados con la excusa de “un profesor le mostró sus partes privadas a mi hija” e incluso yo tuve mi primera incursión escribiendo, en un foro haciéndome llamar “Cneo” y con ese sobrenombre publiqué todos los conflictos que tenían los profesores puertas adentro (con la ayuda de mi informante secreto, el profesor de historia).
En algún momento, el cual no recuerdo con precisión, decidimos organizarnos para atacar lo que se nos cruzara, a esa altura no pensé jamás que nuestro particular objetivo nos llevaría a entrar en el mundo del vandalismo infantil. Les mentira si les dijera que lo hicimos por una causa injusta, en verdad solo éramos pendejos ociosos.

 

Nuestro primer ataque fue un fracaso total, compramos una docena de huevos y salimos en auto a lanzarle huevos a casas o autos, lo que pilláramos, le achuntamos a un tercio de lo que queríamos y la emoción fue nula. Después decidimos probar con bombas de humo, ahí es donde saque mis dotes de químico y averigüé como fabricarlas con azufre potásico y azúcar (gracias a PDF’s y no Youtube, que no existía en ese entonces). Las bombas de humo eran bastante potentes y las instalábamos debajo de los autos o en los patios de las casas (muy malo, lo sé), tocábamos el timbre o si había citófono cuando nos contestaban decíamos “El águila aterrizo en el nido, Aweonao” y salíamos caminando, no corriendo.
Nuestra hambre de adrenalina, luego nos llevo a fabricar bombas de sonido, que son las típicas que se hacen con acido muriático y monedas de un peso. Recuerdo que pasábamos tardes enteras en el patio inmenso de un colegio Lasalle (al que nos metíamos por una reja rota) y hacíamos pruebas, hicimos tantas pruebas que llegamos al punto en que sabíamos exactamente cuanta cantidad de monedas de un peso y cuanto acido muriático necesitábamos para hacer que la bomba se demorará entre 14 y 16 minutos en estallar (todo anotado en un pequeño block de notas que yo guardaba celosamente). Obviamente la otra parte entretenida después de hacer estas “aventuras vandálicas” era contárselas a nuestros compañeros de colegio, y así nos empezamos a hacer reconocidos como un grupo de jóvenes vandálicos, y por ende, otros jovenes vandálicos de ese y otros colegios quisieron unirse a nosotros.

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RITUAL DE INICIACIÓN.

Le pusimos nombre a nuestro grupo, “A.N.O” (Asociación de Niños Ociosos), y de hecho tuvimos página web, que en ese entonces se hacían con frontpage, luego de eso tuvimos nuestro primer ritual de iniciación. Teníamos 5 personas, todos hombres, interesados en unirse a nosotros. Una tarde nos fuimos todos una vez más al potrero que estaba detrás del colegio Lasalle. Juntamos monedas de un peso y acido muriático en una botella de “Mini Bilz”. El ritual consistía en que nosotros sabíamos con bastante certeza cuanto se demoraría la botella en estallar, y por eso llevábamos cronómetros en nuestros relojes (si, en esa época la gente aun usaba relojes), en cambio los que querían ser parte del grupo no tenían la menor idea en cuanto tiempo se demoraba la botella en reventarse, expulsando acido y monedas de a peso disueltas. Nos formamos en circulo (un miembro y un postulante) y nos empezamos a pasar la botella, debíamos tenerla por lo menos 30 segundos cada uno, mientras el resto del grupo contaba. Obviamente los que éramos experimentados teníamos la botella uno o dos minutos, porque sabíamos que eso estresaría aun más a los postulantes nuevos, además debíamos mostrarnos más rebeldes y machotes que el resto. Ese día solo una persona entró al grupo, los demás se alejaron del circulo antes de que la botella estallara en el aire, justo cuando uno de nosotros la tiro al aire porque en cualquier momento explotaba.

EL GRAN EVENTO.

Ya más profesionales en el delicado arte de las bombas de sonido y de humo, organizamos un evento más grande de lo normal, un ataque de dos bombas de sonido adentro de un supermercado, teníamos incluso radios (tipo walkie talkie) para comunicarnos. Cuatro miembros, (los dos más nuevos y dos antiguos) fueron elegidos para implantar las bombas dentro del supermercado, mientras que el resto rondábamos el edificio (por dentro y por fuera) y les dábamos información de guardias o familiares y amigos que podrían estar comprando.
El plan no era complejo, entrarían 2 personas con botellas con monedas de un peso y  con acido muriático en otra botella. Además habían 2 (los nuevos) que entrarían a llenar un carro con compras y los dejarían abandonados en la mitad del pasillo 2 y 6. Luego en ese carro se instalarían las bombas.
Todo iba perfecto, hasta que a uno de los miembros, se le pasó un guardia “curioso” y no le avisó a nadie. Este guardia empezó a seguir todo el evento y eventualmente otro guardia también lo hizo. Yo había hecho mi ronda muy cerca de los carros abandonados y ahora iba saliendo del supermercado para disfrutar del caos que ocasionaría todo. Estaba instaladísimo afuera esperando, cuando de la nada llega una camioneta del GOPE (Grupo de Operaciones Policiales Especiales). Yo entré en pánico absoluto y llame por radio para avisar -“aborten chiquillos aborten todo” -“que pasó Rodrigo?” -“llego el GOPE weon, nos van a llevar presos a todos”.  Todo era caos, hasta que uno de los miembros dijo “cada uno por su cuenta”. Al escuchar esa frase apagué el radio y me dirigí a la casa donde regularmente nos juntábamos, fui el tercero en llegar a la casa y aun faltaban 4 miembros más. De apoco llegaron los demás, menos uno. “Al Diego lo pillaron los del GOPE y cacharon que tenía monedas de a peso y acido muriático” dijo el último que llegó.
Finalmente al otro día en el colegio nos vimos todos, incluso Diego, y supimos que de una oreja un carabinero vestido como “G.I Joe” lo llevo a su casa donde dió una charla a sus papás y le hizo preguntas hasta que se puso a llorar pidiendo perdón (fue un débil, pero por lo menos no dijo ninguno de nuestros nombres). En ese momento la mitad del grupo decidió abandonar las actividades vandálicas, y los que decidimos seguir por un tiempo más tuvimos que ponernos sobrenombres para no ser reconocidos. Mi nombre fue dado por el modelo del primer auto al que le puse una bomba de humo, un mini “cooper”.

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Y es por eso chiquillos, que me dice Cooper.

PD: Está demás decir que ahora soy un hombre de bien, un ejemplo a seguir. Jo Jo Jo

Les dejo este videoclip, que representa muy bien como nos sentíamos cuando hacíamos estas actividades “extra programáticas”

 

Hay muchas cosas de las mujeres que no entiendo, algunas definitivamente que nunca entenderé, otras que me obsesionan y por último hay una inclasificable.

¿Porque hay mujeres que aman tanto a los gatos?

Me acuerdo que la primera gran impresión que tuve respecto al tema fue cuando tenía alrededor de 9 años y jugaba a la pelota con mis amigos. Se nos cayó la pelota a la casa de la temida “loca de los gatos” y es que todos hemos conocido a una de esas ¿o no? Era un señora de edad avanzada que vivía sola y que a veces recibía la visita de una hermana.

Nadie sabía a que se dedicaba, lo único de lo que estábamos seguros es que no queríamos que nuestras pelotas de futbol cayeran a su casa y menos que le llegaran a alguno de sus gatos.

En algún momento mi abuela se hizo amiga de la “Loca de los gatos” y de hecho recuerdo que una vez tome once en su casa y recibí de vuelta una pelota de futbol mía y la de un amigo. Después de un tiempo que mi abuela se juntaba con ella le pregunté que pasaba con esta señora, por qué tenía tantos gatos y era tan mala onda con los niños, la respuesta de mi abuela fue tan sencilla como explicativa “Porque su marido la dejo hace años”.

Lo he visto en películas, en Youtube, en revistas, en Los Simpsons, en todos lados hay mujeres que adoran a los gatos hasta perder la cordura.

No odio a los gatos de ninguna manera, de hecho he vivido con gatos, pero de eso a hacer cosas como la de este video hay un mundo de diferencias…

Definitivamente soy una “Persona de perros” me encantan, al nivel de muchas veces haberme visto haciendo caras ridículas a perros que no son míos. Pero no sería capaz de tratar a un perro como he visto que muchas mujeres tratan a sus gatos. Entiendo muy bien porque hay gente que prefiere gatos en vez de perros, por su inteligencia, independencia, etc… Pero hay una diferencia muy grande en tener un gato como mascota y tener un gato como “Novio”.

Ahora expongo mi caso sobre el juicio “Me gustan mil veces más los perros”

-Los gatos te harán pagar por cada error que haz cometido.

-Los gatos no les importa cómo te sientes, siempre ellos están primero.

-Los gatos sólo buscan cariño sin nunca darlo primero.

-A los gatos hay que traerlos del lugar donde estén, nunca irán por su voluntad.

Mi pregunta final es: ¿Hay mujeres que están obsesionadas con los gatos al punto de buscar en ellos lo mismo que buscarían en un hombre?

Partir de nuevo.

11/06/2013 — 26 Comments

Esto me pasa cada ciertos meses, para los que alguna vez hayan leído este blog les parecerá repetitivo, pero cada cierto tiempo posteo algo que comienza con “Hey volví a escribir y no sé por dónde empezar” Bueno… No esta vez.

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Quiero hablar sobre los cambios, particularmente sobre la nostalgia y sobre empezar nuevamente algo. (Si, estoy escuchando The Smiths mientras escribo este post)

Hace un par de meses me cambié de trabajo, pasé de trabajar en una agencia joven a trabajar en una empresa un poco más “conservadora”. El paso en un principio fue bastante entretenido, pero nunca pude evitar sentir la necesidad de estar con mis viejos compañeros, con los que podía hueviar todo el día. Eso se tradujo en que cada vez que podía me juntaba con ellos, iba a la hora de almuerzo o despues de la pega, buscaba una excusa para ir a la agencia.

Es curioso como uno (o yo por lo menos) trata de no despegarse de una situación cuando concientemente ha decidido hacerlo. Sabía que mis ex compañeros de trabajo seguirían siendo mis amigos, pero claro, extrañaba el hecho de trabajar con ellos.

Gradualmente la agencia fue transmutando y contratando distintas personas hasta convertirse en una agencia donde habían más desconocidos que amigos, al mismo tiempo que yo me hacia más cercano a mis nuevos compañeros, los que se transformaron eventualmente en nuevos amigos. Sin embargo no puedo evitar mirar hacia atrás con una ligera nostalgia de cómo era todo en esa época.

¿Será que uno se queda con el mejor recuerdo posible de las situaciones que fueron agradables y simplemente borrar lo malo?

En teoría la nostalgia es “La tristeza melancolica por el recuerdo de un bien perdido” pero yo creo que no necesariamente debe ser un bien perdido, sólo basta que este “bien” haya mutado y sea distinto para que nos enfrentemos al fatídico “Ya no es como era” indistintamente de que ahora sea mejor o peor.

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También me cuestioné este tema porque hoy llegué a mi depto, donde vivo con 2 amigos, para enterarme que uno de ellos se había ido y que mañana toma un vuelo a Londres para partir completamente desde cero. Lo más extraño es que me vine hace muy poco a vivir con ellos (hace un mes) pero el hecho de compartir a diario con personas pesa bastante (El efecto reality), cosa que yo no me hubiera imaginado jamás.  La verdad es que no siento nostalgia por que Rodrigo (el roommate) se va, siento nostalgia porque este hecho puntual me ha hecho pensar en todas la veces en las que las cosas han cambiado en el último tiempo sin que yo siquiera me sentara a pensar en ello. Lo más extraño es que las cosas están mejor que nunca, pero ese pensamiento sobre el pasado nunca antes me había invadido, por lo menos no como ahora. Creo que simplemente uno no puede volver a comenzar de nuevo sin asumir el pasado como algo que es parte de este nuevo “empezar”.